Posteado el 5 Octubre, 2016 Por en Documental con 475 Visitas

“Los espigadores y la espigadora” (2000)

espigadoras

El documental se inicia con el cuadro “Las espigadoras” de Millet, ubicado actualmente en el museo D´Orsay, en París. Agnès Varda, como directora de “Les glaneurs et la glaneuse”, se incluye como parte del relato: ella de niña tuvo que espigar. Después, otro personaje nos explicará que se trata de dos operaciones distintas con resultados similares. “Espigar” alude a la acción de recoger aquello que sube del piso, mientras que “recuperar” hace referencia a recoger lo que ha bajado, los frutos que caen del árbol.  Esas dos operaciones simples abren un universo en el cual se va a poner en cuestión el actual sistema económico (capitalismo tardío y neoliberalismo económico), y se van a desvelar contradicciones sociales y políticas.

LOS ESPIGADORES CARTELEl documental continua con la definición de lo que son los espigadores. “Espigadores”: “Dícese de la persona que recoge las espigas que los segadores han dejado en el rastrojo”. Existen desde hace siglos, y trabajan en los campos después de la siega, agachados, recogiendo las espigas, es decir las flores de las plantas llamadas gramíneas (por ejemplo los cereales). Normalmente este trabajo lo hacían campesinas humildes en las grandes plantaciones. Hoy los espigadores también existen, aunque ya no sólo recogen las espigas que quedan en las cosechas. Son espigadores de ciudad, que buscan y se quedan lo que otros desperdician. La postura del espigador es la misma, no ha variado con el tiempo. Antes se agachaban en el campo, y ahora entre las basuras. Antes recogían espigas y ahora manzanas, patatas, carne, relojes, televisores, juguetes… En este mundo tan consumista todos los días se despilfarra.

El primero de los personajes que aparece en el documental es un ex-camionero en paro. Trabajaba demasiadas horas diarias y no respetaba los turnos, así que en un control le pillaron y su empresa le despidió. Su mujer se fue de casa con sus hijos y se quedó en la indigencia. Hoy vive en una caravana y se alimenta de lo que otros tiran por cualquier causa. Una patata con forma de corazón que no se vende en los supermercados, una manzana demasiado oscura, un yogur del que pasa un día de caducidad… Pero no todos son como él. Algunos son trabajadores que, por cuestiones éticas, se dedican a recoger basuras. “La gente no se da cuenta de que no podemos seguir despilfarrando de esta forma. Hay que reciclar para respetar al medio ambiente. Yo me dedico a buscar lo que está nuevo y todavía puede ofrecer servicio”. Otros espigan porque son artistas y con los objetos elaboran obras de arte. “Son como regalos que están en la calle, como si siempre fuera Navidad”, dice uno de ellos.

ESPIGADORES ARTÍCULOLa directora también quería expresar su amor a la pintura. “Tenía que unir las piezas y hacer que tuvieran sentido en la película, intentando no traicionar las cuestiones sociales a las que se refiere: los desperdicios y la basura”. A lo largo de su carrera esta directora nacida en 1928 ha sorprendido con algunos de sus títulos. Desde su primer trabajo, “La Pointe-Courte” (1955), que realizó sin tener ninguna formación ni conocimiento técnico alguno sobre películas ni objetivos y que sorprendió a muchos, han pasado ya 48 años, en los que ha ganado varios premios, entre ellos el Oso del Festival de Berlín y el León de Oro del de Venecia. Durante la recolección de trigo en el verano de 1999 vio en televisión a un granjero que explicaba que si su cosechadora no estaba bien ajustada perdería muchos granos. Entonces se acordó de que hace muchos años existían unas personas llamadas espigadores, y se dispuso a grabar un documental “de camino errante”, como ella lo define, en busca de estas personas. “Me las arreglé para acercarme a ellos, para sacarles fuera de su anonimato. Descubrí su generosidad. Hay muchas maneras de ser pobres, manteniendo el sentido común, el sentido de cólera o de humor”.

AGNES VARDA

“Los espigadores y la espigadora” es un documental en el que se nos quiere hacer pensar acerca de la sociedad de consumo en la que vivimos, de usar y tirar y del despilfarro que hacemos a diario. Lo que nosotros desperdiciamos es recogido por otras personas, algunas lo hacen por su extrema pobreza y otras porque creen que es inmoral tirar tal cantidad de comida y objetos cuando miles de seres humanos se mueren de hambre en el mundo. La cinta consiguió el Premio del Cine Europeo 2000 al Mejor Documental del año, Mejor Documental para la Asociación de Críticos de Los Ángeles y Mejor Documental para el Circulo de Críticos de New York.

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