Posteado el 7 Febrero, 2017 Por en Cinefilia con 364 Visitas

“Lili Marleen” – El mito de una inocente canción en una nación culpable

FASSBINDER CÁMARA

El extenso legado de Fassbinder

La obra de Fassbinder domina los años 70, no sólo porque recoge en ella el rumbo intelectual de la generación del 68, sino también porque es uno de los últimos cineastas occidentales que se enfrenta a la cuestión del nacimiento de un pueblo. Ya sea a través de sus frescos de la Alemania de los años 50 (“El matrimonio de Maria Braun”), del retrato que ofrece de las minorías de la RFA (“Las amargas lágrimas de Petra Von Kant”), o de su historia del terrorismo en Alemania (“El soldado americano” o “La tercera generación”), se plantea siempre el mismo tema: el nacimiento de la democracia en Alemania, fruto de un traumatismo causado por el fascismo y la guerra. Fassbinder realizó más de cuarenta largometrajes, tratando temas muy diversos y con enfoques totalmente dispares.

La influencia del melodrama estadounidense en Fassbinder irrumpe pronto, a partir de 1971, cuando vio una serie de films de Douglas Sirk en una retrospectiva, y decidió ir a conocerlo personalmente. Las películas de Sirk, y las charlas con él, le hicieron buscar un cine más popular, a salir a buscar al público, dejando atrás su primera etapa más artística (influenciada por la Nouvelle Vague). Su propósito desde ese momento fue crear unas películas “como las de Hollywood, pero sin la hipocresía”. Con el modelo de Douglas Sirk en mente, buscó la manera de comunicarse con la audiencia sin trucos sentimentalistas, rechazando la empatía natural del espectador, y presentando las historias de la manera más fría, intelectualizada y distanciada.

FASSBINDER HOMBREEsta intención dio lugar a un estilo de filmar atrevido y moderno. La presencia de la cámara se hace casi visible al espectador, por los ángulos, los movimientos y los planos que hace, consiguiendo así una anti-naturalidad que pretende distanciar al espectador y obligarle a juzgar las historias sin manipulaciones sentimentales.

Su prolífica carrera (más de 40 películas en menos de 15 años) le permitió hacer un repaso exhaustivo de Alemania. Su historia, su sociedad, su cultura, su geografía, y el malestar del tiempo en el que él vivió, y por la violencia de relaciones con la que convivió. Fassbinder filmó por todo el país, situando sus historias en Baviera, Baden, Frankfurt, Berlín… Muchos críticos señalan que las películas de Fassbinder son indispensables para entender la Alemania de hoy.

Fassbinder retrató todas las clases sociales y llevó al cine obras capitales de la literatura alemana como “Effi Brest” (1894) de Theodor Fontane, o “Berlin Alexanderplatz” (1929) de Alfred Döblin (que retrata la crisis social y moral de la Alemania pre-nazi), así como una dramatización de una revuelta de campesinos del siglo XV (“Viaje a Niklashauser).

Realizó una trilogía sobre la República Federal de la posguerra, la “era Adenauer”: “Lola”, “El matrimonio de Maria Braun” y “La ansiedad de Veronika Voss”. También retrató el nacimiento del nazismo en “Desesperación”, así como su auge y caída en “Lili Marleen, la película de nuestro artículo.

Además, retrató los asuntos sociales de más actualidad en su época, como el terrorismo de extrema izquierda del Rote Armee Fraktion, en su película “La tercera generación. También participó en el film colectivo “Alemania en Otoño junto con otros directores de izquierdas, para dar su punto de vista sobre los acontecimientos de 1978, tras las muertes de tres miembros del RAF en la cárcel, y la radicalización del gobierno alemán en temas de seguridad.

El estilo de Fassbinder

El estilo de Fassbinder es muy variado, no solamente considerando el conjunto de su filmografía sino también cada película en particular. A menudo se habla de Fassbinder como un gran director de escena, ya que cada plano estaba minuciosamente diseñado para provocar un fuerte impacto estético en la pantalla, ya fuera por su sobriedad o por sus retorcidas virguerías técnicas. En sus primeras películas abundan los planos lentos, muchas veces estáticos, e incluso repetitivos.

FASSBINDER MARTHASu estrecha colaboración con el cámara Michael Ballhaus le permitió llevar a cabo todo tipo de audaces giros, consiguiendo en alguna película verdaderos atrevimientos técnicos, como en “Ruleta china” (1976). Ambos ensayaron por primera vez, en “Martha” (1973), el giro completo de 360 grados, que se ha convertido en el sello personal de Ballhaus en su posterior carrera en Hollywood a las órdenes de directores como Martin Scorsese o Francis Ford Coppola, entre otros.

Pero el atrevimiento estético y técnico nunca fueron meros ejercicios de estilo. Siempre estuvieron detrás de un programa estético y ético que Fassbinder heredó de los maestros del melodrama de Hollywood, como Raoul Walsh, de quien tomaba su apellido siempre como pseudónimo (Franz Walsh), o Douglas Sirk, al que conoció personalmente, lo que cambió su manera de hacer cine, y con el que colaboró como actor en su último film, el cortometraje “Bourbon Street Blues (1978).

En sus últimas películas su estilo se complicó aún más, dando sus obras más difíciles y distanciadas del espectador como “La tercera generación, “Un año con 13 lunas o “Querelle, aparecida póstumamente. Fassbinder murió a los 37 años, tras un fallo cardíaco, al parecer resultado de la interacción entre somníferos y cocaína. Su muerte en 1982 supuso cierto fin del Nuevo Cine Alemán.

Fassbinder escribió piezas teatrales entre 1967 y 1976. Su obra teatral comprende más de 30 obras dirigidas, escritas o adaptadas por él, en donde algunos colaboradores suyos lo apoyaron en la actuación, dirección y adaptación de dichas obras.

Los roles femeninos y gays del cine de Fassbinder

VERONIKA VOSSLa soledad, el miedo, la desesperación, la angustia, la búsqueda de la propia identidad y la aniquilación del individuo por los convencionalismos, el amor no correspondido, la felicidad soñada y el deseo tortuoso, la explotación de los sentimientos y su comparación a una mera transacción comercial, las pasiones íntimas como forma de retratar una época (la de la Alemania de los setenta que aún arrastra las consecuencias de la posguerra) y dar testimonio de sus grietas económicas, políticas, morales y sexuales, son los grandes temas del cine de Fassbinder, en el que casi siempre tendrá un protagonismo esencial la mujer, figura que le servirá de excusa para poner de manifiesto los mecanismos opresivos que se dan en la relación de pareja, para plantear diversas fórmulas de emancipación femenina, y para representar a la mismísima nación alemana en sus films sobre la era Adenauer a través de tres heroínas “que pugnan por sobrevivir a los estragos del pasado”: Maria Braun (interpretada por Hanna Schygulla), Lola (interpretada por Barbara Sukowa) y Veronika Voss (interpretada por Rosel Zech).

En su filmografía, llena de personajes femeninos inolvidables, hay que destacar algunas actrices con las que trabajó intensamente, como Hanna Schygulla, Margit Carstensen, Ingrid Caven o Irm Hermann, con algunas de cuales tuvo relaciones amorosas. Todas ellas de su misma generación, formaron parte de su equipo desde el principio, pero también trabajó con actrices mayores como Brigitte Mira, una actriz y cantante de mediana edad que él reivindicó dándole papeles protagonistas en “Todos nos llamamos Alí (1973) y “Viaje a la felicidad de Mamá Küsters (1975).

Aunque Fassbinder estuvo casado dos veces y tuvo relaciones con amigos de ambos sexos, nunca trató de hacer un “cine gay” en el que se tratara lo gay como una problemática. Pero en casi todas sus películas aparecen personajes homosexuales y, como él mismo dijo, “siempre puede notarse una sensibilidad gay en todas mis películas”, propia de su personalidad. Además, algunas películas suyas tienen como protagonista un personaje homosexual, como “Las amargas lágrimas de Petra von Kant” o “Querelle”, basada en la novela de Jean Genet, “Querelle de Brest” (1947).

LILI MARLEEN ARTÍCULO

La idea del desdoblamiento en su cine

Un motivo que se repite constantemente a lo largo de su filmografía es el tema del desdoblamiento de la personalidad. Sus películas están llenas de espejos, de personajes que sufren crisis de identidad, de confusiones y trampas. El propio Fassbinder creía que para ser un artista debía doblarse a sí mismo, vivir dos vidas en una, y quizá eso explica su increíble productividad. Las dos novelas no alemanas que adaptó para el cine tratan ese tema. En “Desesperación el protagonista cree que ha encontrado la solución a su crisis existencial al conocer a su doble, y planea sustituirlo, para ser esa otra persona y romper de una vez con su existencia; y en “Querelle de Genet los dos hermanos que se reencuentran provocan la confusión en los demás, e incluso la suya propia.

El tratamiento de la música

FASSBINDER LOLAEl particular tratamiento del sonido en sus películas ayudó a Fassbinder a conseguir su deseado “distanciamiento dramático”. Jugaba con el doblaje (a veces haciendo que los actores no se doblaran a sí mismos, sino a otro personaje de la historia), con la banda sonora (modificando la relación real de los ruidos respecto al espacio o el tiempo), y con la música que incluía en sus films.

Aunque contó siempre con la colaboración del músico Peer Raben, con el que compuso como letrista varias canciones que grabarían Hanna Schygulla o Ingrid Caven, también elegía con mucho cuidado para sus películas temas musicales ajenos, desde música clásica a canciones pop, ya que era un gran aficionado.

En algunas películas se pueden oír canciones de Leonard Cohen, Kraftwerk o The Walker Brothers, normalmente porque el personaje decide escuchar esa música. Ejemplos son cuando Margit Carstensen escucha para calmar su fragilidad mental “Bird on the wire” de Leonard Cohen en “Miedo al miedo”, o se pone una y otra vez “In my room” de los Walker Brothers. En “Ruleta china” la niña y su niñera escuchan y bailan “Radioactivität” de Kraftwerk. Finalmente, en “Un año de 13 lunas” la protagonista llora en un salón de juegos recreativos en el que se mezclan el sonido de los juegos y “A song for Europe” de Roxy Music.

Una canción con historia

LILI MARLEEN CANCIÓNLa canción que da vida a la película de Fassbinder fue compuesta for Norbert Schultze, un compositor y pianista de cabaret, que se basó en un poema escrito por el soldado Hans Leip en 1915, en plena I Guerra Mundial. El tema, como se explica en el film de Fassbinder, se hizo tremendamente famoso an la II Guerra Mundial, gracias a la cantante Lale Andersen, ya ques e convirtió en un himno para ambos bandos durante la contienda.

El soldado Hans Leip compuso un poema en el que recordaba a su novia Lili, tomando también el nombre Marleen de una enfermera que había conocido. Los escritos de Liep llamaron la atención de Schultze, que puso música a este poema bajo el nombre “La chica bajo la farola” (“Das Mädchen unter der Laterne”). La canción se estrenó en 1938, interpretada por lale Andersen, sin demasiado éxito. En 1940, durante la II Guerra Mundialun suboficial alemán que tenía el disco la puso en una reunión en el cuartel, gustando tanto al resto de compañeros que fue adoptada como canción de la compañía. Uno de los oficiales había sido destiando a Belgrado, donde se hizo cargo de la emisora de la ciudad. desde allí emitió por primera vez la canción el 18 de agosto de 1941, dedicándolo a sus compañeros que se encontraban en el Norte de África, a las órdenes del masriscal Erwin Rommel.

La tonadilla se incluyó habitualmente en las emisiones de radio y se comenzó a emitir todos los días antes del cierre de la programación. Debido a la potencia de la emisora, los aliados la escucharon y el tema fue adoptado en ambos frentes. Por el contrario, Josef Goebbels consideró que la canción podía influir negativamente en la moral de las tropas y ordenó que se suprimiera del repertorio, aunque las protestas de los soldados obligaron a Rdaio Belgrado a mantenerla en antena, a pesar de la prohibición del ministro.

Durante el film de Fassbinder, muchas son las ocasiones en las que escuchamos el tema como leitmotiv de la narración, que finalmente pasa a ser un tema perseguido cuando se descubre la relación entre Willie (Hanna Schygulla) y Robert (Giancarlo Giannini).

La esencia de “Lili Marleen”

LILI MARLEEN ESCENARIO“Lili Marleen” fue la película más cara de la cinematografía alemana hasta 1980, aunque los diez millones y medio de marcos que costó dieron lugar a una obra que no está considerada, ni mucho menos, entre las más destacadas de Fassbinder. “Lili Marleen” es el arquetipo, la definitiva figura colectiva, mediática del Anticristo: por un lado, una estrella, la azulada luz de un ser metálico, un cuerpo celeste que ha descendido sobre la tierra, entregado a la adoración de los dirigentes nazis; por otro lado, un disco negro, una voz descarnada que corre, de trinchera en trinchera, presidiendo, con palabras de amor, la gran ceremonia del asesinato colectivo, orquestando la guerra total, acunando a la vez a víctimas y verdugos.

Willie Bunterberg no es un personaje político. Desde el punto de vista de una cantante de cabaret, Fassbinder filma el fascismo desde un punto de vista medio, desde el punto de vista de la gente corriente, declaradamente apolítica, a la que no le interesa la política y que piensa que las decisiones que se toman en las esferas invisibles, inaccesibles, del poder, no les incumben, que no tienen incidencia alguna sobre su modo de vida, hasta en el día que les afecta.

Tal y como le ocurría a Maria Braun, el hecho de concentrarse en su carrera permite a Willie alcanzar un éxito notable en la esfera pública, mientras que su vida privada no puede realizarse de la forma en que ella quisiera debido a una serie de circunstancias históricas que se lo impiden. Sin embargo, esta película no alcanza ni la profundidad ni las dimensiones épicas de “El matrimonio de Maria Braun”, “Lola” y “La ansiedad de Veronika Voss”, aunque tiene detalles muy brillantes; además de la utilización de motivos estilísticos propios del antiguo cine de la UFA, uno de los principales atractivos de “Lili Marleen” es el deliberado kitsch que respira de principio a fin, poniendo al descubierto la fácil emotividad de la canción y el falso glamour del nazismo.

Xaver Schwarzenberger, el director de fotografía, contribuyó a realzar ese aire kitsch aportando una luz deslumbrante y cegadora. Quizá lo que más se haya comentado de esta película es la tonalidad que Rainer dio al Führer y a la fascinación que ejerce en determinado momento sobre Willie: ésta sube la escalinata de la Cancillería y se pregunta cómo debe saludar a Hitler. Ante el despacho de éste hacen guardia dos miembros de las SS. De pronto se abren los dos batientes de la puerta y se derrama una luz clara y brillante acompañada de una música celestial, como si el propio Dios se encontrara al otro lado.

LILI MARLEEN SCHYGULLAEn “Lili Marleen” el fascismo está filmado desde un punto de vista doble. Por una parte, desde el punto de vista de una rica familia suiza judía que apoya activamente la Resistencia en Alemania, que organiza la huída de los judíos fuera de sus fronteras; es decir, desde el punto de vista tanto de las víctimas como de una conciencia política, de una moral. David Mendelssohn (Mel Ferrer) es la conciencia moral de “Lili Marleen”. Por otra, desde el punto de vista de una mujer joven, cantante de cabaret, sin otro talento que su físico. Así como David Mendelssohn, el padre de Robert (Roberto Giannini) , encarna la Ley, la Historia, la conciencia y la responsabilidad, Willie representa la embriaguez de los sentidos, la ceguera del amor, la irresponsabilidad, la inconsciencia y el aventurismo políticos. Willie se empeña en salir a flote entre los torbellinos de la Historia.

Esta película supuso la última aparición de Hanna Schygulla (ella misma cantaba la famosa canción) en una película de Fassbinder, ya que su perfil no encajaba con los personajes de Lola y Veronika Voss. Lili Marleen” no se libró de la polémica, pues fue producida por Luiggi Waldleitner y co-escrita por Manfred Purzer, dos reconocidos hombres de derechas, el último de los cuales llegó a acusar unos años antes a Rainer de pervertir la moral popular. Pero lo que causó mayor irritación aún desde el sector de la izquierda fue el hecho de que el propio Fassbinder interpretara en la película a Günther Weissenborn, un enlace de la resistencia antifascista: Hace una película para la derecha trabajando con Purzer y Waldleitner y encima se presenta como antifascista“, anunciaba un titular de prensa.

La crítica atacó duramente al film por no ser fiel a determinados aspectos históricos, quizá sin saber que lo más importante en Lili Marleen no es la Historia, sino el mito de una canción que logró acallar las armas durante la guerra por unos momentos; el mito de una mujer que se convirtió por casualidad en una estrella; y el mito de una carrera artística inocente en un estado culpable.

Bibliografía: Rainer Werner Fassbinder, de Yann Lardeau. Cátedra.
http://www.rafamorata.com/

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