Posteado el 16 Abril, 2017 Por en Cine Europeo con 395 Visitas

“Faraón” (1966)

FARAÓN HERHOR

Un minucioso acercamiento al Antiguo Egipto que aún resulta vigente a día de hoy

Faraón fue en su momento la producción polaca más importante de la historia, rondando los 4 millones de dólares de la época, y a la vez, es el trabajo fílmico más convincente acerca del Antiguo Egipto, superando con creces a las producciones de Hollywood. La década de los 60 en Polonia fue una época en la que había interés en exaltar obras literarias del pasado; la película se basaba PHARAOH CARÁTULAen la novela de Boleslaw Prus (pseudónimo de Aleksander Glowacki), publicada en 1895 y contemporánea de la mucho más famosa Quo Vadis, de Henry Sienkiewicz. El mensaje en la obra de Prus es amplio y progresista: se habla de opresores y oprimidos, donde los segundos son el pueblo llano, y los primeros, los representantes de Dios en la tierra, que utilizan la religión para mantener la tiranía sobre sus gentes. La censura no tuvo, por tanto, justificación para actuar, pues el carácter teocrático de la sociedad egipcia era ampliamente conocido. Además de hablar de la lucha de clases en el poder, la historia refleja también el sufrimiento del pueblo polaco bajo el yugo zarista.

La producción del film duró cerca de tres años, con la construcción de un estudio en la ciudad de Lodz con una ambientación detallada del periodo que se quería representar. Muchas de las escenas de interior se rodaron en este estudio. Una isla artificial fue construida cerca del lago Kirsajty, para las escenas de Ramsés XIII con la judía Sarah. La embarcación con la que Ramsés XIII navega con Nikotris por el Nilo se construyó según unos dibujos de hace más de 4.000 años. Las secuencias más espectaculares tuvieron lugar en la ciudad de Bujará (Uzbekistán), rodeada de desierto, donde se representaron las escenas bélicas. Cerca de cinco meses se invirtieron en trabajar en las escenas que tenían lugar allí, en condiciones terribles, debido a las dificultades de abastecimiento de agua, problemas técnicos, y constantes tormentas de arena, a temperaturas que superaban los 50ºC. Más de 10.000 de extras fueron utilizados en las escenas de batalla, sobre todo para las escenas de cadáveres amontonados. No eran ni polacos ni egipcios, sino soldados del ejército soviético puestos a disposición del director.

FARAÓN GIZEHAlgunas escenas específicas se rodaron en localizaciones reales. Por ejemplo, la escena en la que Ramsés XIII es informado de la muerte de su padre tiene lugar cerca de las pirámides de Gizeh, a las que más tarde el protagonista se acerca, embelesado por su grandiosidad. Dos eminencias en el mundo de la egiptología asistieron al equipo de Jerzy Kawalerowicz para que el film resultara lo más verosímil posible: el profesor Michalowski y Shadi Abdel Salam, que ya había colaborado en Cleopatra (Joseph L. Mankiewicz, 1963) y que fue el diseñador de vestuario de la película.

La realidad es que aunque nos encontremos ante un personaje ficticio (Ramsés XIII), el contexto histórico no puede ser más real, pues la extinción de la XX dinastía fue realmente el final del otrora poderoso imperio egipcio hacia 950 a.C., cuando un tal Sheshonq I, líder de una tribu libia, se hizo con el poder y expulsó a los sacerdotes del país, en lo que sería el epílogo de Faraón. La película es una clara muestra de que, más allá de adaptar al pie de la letra los acontecimientos históricos, es mucho más meritorio captar el Zeitgeist. La película trata principalmnte este enfrentamiento entre el faraón y algunos sacerdotes supremos de Amon que empezaron a controlar grandes partes de Egipto, actuando como reyes de facto.

FARAÓN RAMSES XIII

Los productores de la película tomaron como una de las decisiones más importantes a la hora de adaptar la novela de Prus a la gran pantalla la elección de uná fotografía de tonos dorados y amarillos, eliminando los colores brillantes, lo cual fue un verdadero acierto. El cromatismo amarilleado, inspirado en los frescos de la época, el color de la arena y una música poco grandilocuente, pero muy próxima a la que debía sonar en la época, contribuyeron a la gran ambientación del film. También añadieron la escena inicial del caballo, muy espectacular, en la que los egipcios declaran la guerra a los asirios, y cambiaron el modo en el que era asesinado el sacerdote Mefres.

FARAON JERZYJerzy Kawalerowicz, uno de los directores polacos más reconocidos internacionalmente gracias a obras como El tren nocturno (1959), premio en Venecia, y Madre Juana de los Ángeles (1961), Premio Especial del Jurado en Cannes, vio a los 8 años su primera película, que no fue otra que Los nibelungos (Fritz Lang, 1924). Para el papel protagonista confió en Jerzy Zelnick, un joven estudiante de arte dramático que debutaba en este film. La bella Barbara Brylska, denominada por la prensa de la época como “la nueva Brigitte Bardot”, da vida al personaje de la sacerdotisa Kama.

Tras la muerte de su padre, el también ficticio Ramsés XII, se celebra el entierro oficial (una de las escenas más bellas y elaboradas del film) y el joven príncipe sube al trono como Ramsés XIII. Su oposición a los sacerdotes, representados principalmente en las figuras de Herhor (Piotr Pawlowski) y Mefres (Stanislaw Milski), se intensifica y descubre que el oro que necesita para llevar a cabo sus planes no existe, pues se han agotado debido a los altos gastos de la corte. Sin embargo, los sacerdotes de Amon han acumulado en el transcurso de los años un enorme tesoro en un laberinto secreto del templo, al que Ramsés XIII quiere acceder a toda costa.

El enfrentamiento con las casta sacerdotal es uno de los elementos más poderosos del film. Ya en la escena inicial, las tropas egipcias deben alterar su trayectoria para no cruzarse con dos escarabajos sagrados en su camino, por consejo FARAÓN ENTIERROde Herhor, que les ordena detener su marcha en honor del Sol. Especialmente espectacular resulta el momento en el que Herhor utiliza un eclipse para arremeter contra el ignorante pueblo egipcio, haciendo creer que este fenómeno es una aparición de Osiris ante sus gentes por su vergonzosa insurrección.

Faraón estuvo nominada al Oscar representando a Polonia, y también participó en el Festival de Cannes, donde en un principio la crítica fue algo escéptica, ya que se trataba de un género algo manido después del estreno de dos superproducciones que no habían acabado de convencer: la mencionada Cleopatra (1963) y La caída del Imperio Romano (Anthony Mann, 1964). Además, la película se estrenó en varios países en una versión reducida de dos horas, no por motivos de censura, sino para que tuviera una mayor aceptación entre el público. Afortunadamente, con el paso del tiempo, cualquier cinéfilo de pro puede apreciar el gran trabajo de reconstrucción historica que acompaña una historia magistralmente dirigida de poder, venganza y traiciones, que sigue teniendo una vigencia sombrosa. Una auténtica joya para recuperar y revisionar.

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