Posteado el 12 Junio, 2017 Por en Cine Independiente con 142 Visitas

“Elephant” (2003)

Una brutal crónica desprovista de florituras que golpea directamente en la conciencia

Gus Van Sant escribe y dirige esta historia coral ambientada en un instituto donde la violencia desencadena una tragedia ajena a toda moral. Elephant, que en principio comenzó como un telefilm, forma parte de la llamada “Death trilogy” del autor junto a Gerry (2002) y Last days (2005).

El guión definitivo se escribió a medida que se iba rodando, por lo que los miembros del cast improvisaron bastante sobre la marcha. La estructura del film es no lineal, para que los diferentes personajes acaben convergiendo en el mismo lugar y momento. La acción tiene lugar en la ficticia Watt High School, en las afueras de Portland, Oregon, basándose en la masacre ocurrida en Columbine en 1999 (a pesar de esto, la propuesta de Van Sant no debería ser comparada a Bowling for Columbine de Michael Moore). La acción de la película comienza pocos instantes antes de que se desencadene la matanza.

Elephant nos describe un día normal en una pequeña localidad estadounidense. Diversos estudiantes se dirigen a clase con aparente normalidad. Eli (Elias McConnell), apasionado por la fotografía, le pide a una pareja si les importa posar para él. Nate (Nathan Tyson) queda con su novia Carrie (Carrie Finklea). John (John Robinson) deja las llaves del coche de su padre, que va borracho, en conserjería para que su hermano lo lleve a casa. Las chicas Brittany (Brittany Mountain), Jordan (Jordan Taylor) y Nicole (Nicole George) hablan de sus cosas, antes de entrar al lavabo a vomitar la comida que acaban de ingerir en la cantina del instituto. Parece un día normal, pero no lo es…

Dos muchachos del mismo instituto, Alex (Alex Frost) y Eric (Eric Daulen), acuden armados para llevar a cabo un acto sanguinario. El tremendo desenlace se ciñe simplemente a la realidad de los hechos, sin emoción, sin explicación, y sin apenas palabras. Alex es el más inteligente de los dos jóvenes, y el instigador de la atrocidad que van a cometer. Es un pianista frustrado que lee manuales sobre el uso de armas. Curiosamente, él y Eric se besan en la ducha antes de cometer la masacre, después de mencionar que nunca habían sido besados. Eric es menos inteligente y al final del film, recibe un disparo en el pecho de Alex mientras le está explicando a quién ha sido al primero que ha disparado en los pasillos del instituto.

El título de la película se debe al cortometraje de 1989 de la BBC, dirigido por Alan Clarke y producido por Danny Boyle, que estaba ambientado en Irlanda del Norte durante el intenso periodo conocido como “The Troubles”. El film tenía poco diálogo y describía varios asesinatos, por lo que también comparte el mismo estilo minimalista que el de Van Sant. El título puede hacer referencia, por una parte, a la parábola del proverbio chino sobre los cinco hombres ciegos y el elefante, en la que definen al animal según la parte que ha tocado cada uno. Su film utiliza esta interpretación sobre cómo el conjunto puede verse desde la parcialidad de cada punto de vista. No obstante, más clara y pertinente es la teoría de que el título tenga que ver con el concepto del “elefante en el salón” (la negación colectiva de un problema obvio), según el cual el grupo no se atreve a discutir sobre el tema debido a la opresión psicológica y sociológica, por lo que la reacción que provoca es que se acabe ignorando.

Elephant es un retrato aséptico, sin tomar partido, en el que Gus Van Sant se limita a mostrar los hechos de una sociedad preocupante por su acusada falta de valores, con la intención de que reflexionemos sobre el mundo que hemos estado construyendo: padres alcohólicos, afición por los videojuegos violentos, defectos físicos que son objeto constante de burla, la bulimia como mejor manera para mantener la línea…

El realizador utiliza planos largos siguiendo a sus personajes por infinitos pasillos, conversaciones banales y profundos silencios para crear una atmósfera muy particular, desprovista de lirismo. La mayoría de los actores no son profesionales, por lo que se trata de estudiantes haciendo de ellos mismos. Van Sant se carga la cámara para seguir de cerca a los protagonistas, pero con un frío distanciamiento en el plano emocional. La historia ha sido desprovista de todo para mostrarnos lo esencial, y esto sí que se hace utilizando grandes recursos técnicos y narrativos.

Posteriormente a su estreno, la película estuvo envuelta en una polémica debido a la matanza en la reserva india de Red Lake (Minnesota), perpetrada por Jeff Weise, quien supuestamente había visto la película 17 días antes. Un amigo suyo aseguró que el joven había estado hablando específicamente de las escenas violentas del film de Van Sant.

En definitiva, Gus Van Sant consigue una obra maestra al contarnos la película de una manera tan fría, distante e inteligente. El film bebe de las fuentes del documental y genera una atmósfera que nos atrapa. Al acabar la película, aunque durante el visionado se ha experimentado que el ritmo es lento y pausado, queda la sensación de que ha pasado volando. Posiblemente, lo que nos sorprende es la cotidianidad con la que se trata los hechos previos a la masacre (tanto los que protagonizan las víctimas como los asesinos) y que la película en ningún momento busca explicaciones ni culpables, simplemente nos muestra una situación y unos hechos. El trabajo de reflexión comienza después de los títulos de crédito finales.

La película ganó la Palma de Oro y el premio al Mejor Director en la edición de 2003 del Festival de Cannes con todo merecimiento.

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