Posteado el 23 Abril, 2017 Por en Cinefilia con 232 Visitas

Desayunemos con diamantes

No se puede leer una cosa así sin llevar los labios pintados (Holly Golightly -Audrey Hebpurn-, en “Desayuno con diamantes”)

*Nota: Para seguir algunos puntos de este artículo se hace recomendable, a la par que interesante, seguir el mapa en este link.

Obra y autor

Por muchos es conocida la película que aquí nos trae, pero quizás haya algún despistado que aún no sepa que está basada en un libro que tiene el mismo título y que es del reconocido autor Truman Capote.  La novela se publicó en 1958 y tan sólo tres años después, en 1961, veríamos a Audrey Hepburn interpretando en la gran pantalla a la protagonista del relato.

Se dice que Capote se inspiró en Carol Grace para el personaje de Holly Golightly (quien luego sería esposa de Walter Matthau), pero cuando le proponen adaptar su obra al cine, la actriz en la que piensa es Marilyn Monroe. Sin embargo es la propia diva quien, aconsejada por sus representantes, rechaza el papel porque hacía unos años ya había hecho un personaje relativamente similar en La tentación vive arriba (Billy Wilder, 1955).

De hecho, años más tarde, y consciente de que al autor no le gustó su elección para el papel, Hepburn llegó a afirmar que su opción fue un error.


La Quinta Avenida (ver en mapa Punto 1 y Punto 2)

Un gran plano de la avenida con colores difuminados que intuyen el albor de un nuevo día. Un taxi que se acerca y deja en la acera a una muchacha elegantemente ataviada.  Un plano picado desde abajo nos señala el emblemático lugar, la joyería de Tiffany’s.

Es la imagen más recordada por todos, sobre todo porque el mundo del merchandising no ha cesado en recordarnos esa imagen de Audrey desayunando un croissant frente al escaparate de la famosa tienda; y es curioso porque la actriz fue casi obligada a comer esta bollería que tanto detestaba. Otra curiosidad que nos permite apreciar este momento de la película, es el magnífico estado físico de ella cuando apenas hacía tres meses había sido madre, aficionándose a tejer durante el embarazo, afición que podemos ver, pone en práctica casi al final del film.

Esta famosa escena de una insólita Quinta Avenida desierta, tuvo que ser rodada en una sola toma, ya que para tener este efecto hubieron de cercar toda la zona para que el público no pasara. La propia actriz grabó esta secuencia muy nerviosa, pues se había generado mucha expectación y se apiñaba mucha gente alrededor de las vallas que rodeaban este plató improvisado.

Avanzada un poco más la historia podemos ver como Holly vuelve a la joyería, pero esta vez acompañada de Paul. Los interiores se rodaron un domingo, así que por primera vez en su historia, Tiffany’s abrió exclusivamente sus puertas para grabar esta escena; sin duda mereció la pena la inversión, pues la publicidad que le reportó la película no ha tenido parangón.


El edificio (ver en mapa Punto 3)

Haremos una separación entre el edificio y la casa de Holly y la de Paul, ya que los interiores se filmaron en estudios de la productora.

El edificio en cuestión está en el 169 E 71st St de Nueva York.

Frente a su fachada hemos visto pasar a casi todos los personajes de nuestra historia, a sus protagonistas, a la “decoradora” de Paul y a Doc, ex esposo de Holly. También, frente a sus puertas vimos a Audrey exhalar un potente silbido para llamar a un taxi, pero con truco, ya que el silbido en cuestión fue doblado en post-producción.

Y el rellano del inmueble también nos regaló momentos muy significativos como los de tocar el timbre para molestar al señor Yunioshi, dentro de uno de sus buzones es donde Holly guarda su perfume o donde los protagonistas se besan por primera vez.

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Cabe añadir que la casa que debiera ocupar el apartamento de la protagonista, en este mismo edificio, se puso a la venta en 2011 y se vendió por casi seis millones de dólares, algo así como un desayuno y con bastantes diamantes.


La casa de Holly

“Se tarda exactamente cuatro segundos para ir de aquí a la puerta. Yo le doy dos”

Esta es casi la bienvenida que Audrey le da a George cuando sus personajes se encuentran por primera vez en esta casa.

El interior, como hemos señalado, se grabó en decorados, por eso podemos ver un piso mucho más grande de lo que corresponde a las viviendas de estos edificios. En él se ordenan y desordenan todos los estrambóticos trastos de Holly, como su sofá, para el cual se llegó a cortar por la mitad una bañera de verdad. Y también es el hogar de Gato, ese visitante improvisado que se convierte en la propia metáfora de la vida de Holly.

No olvidemos la gran fiesta que se celebra en el salón y cocina, que para darle credibilidad, se rodó con extras que eran amigos y familiares del director y que fue una auténtica fiesta ya que tanto el alcohol como el tabaco de la escena eran reales. Además, durante esta secuencia hace su aparición el aristócrata español José Luis de Vilallonga, que encarna al adinerado brasileño José da Silva Pereira.

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La casa de Paul   

Para el personaje de Paul, al igual que con el de Holly (aunque sólo fuera por la propuesta del autor), George Peppard no fue la primera opción para encarnarlo. En su lugar el director había pensado en Steve McQueen, pero la suerte sonrió a Peppard, ya que éste estaba comprometido con otra película.

La casa de Paul, mucho más tranquila que la de Holly, es donde se hacen los guiños más descarados a la parte más morbosa del libro y que la película censuró tajantemente. Podemos ver aquí el momento en que Patricia, la amante de Paul, le deja el dinero sobre la mesa o esa sutil imagen en la que vemos a Holly “regando” una planta que parece marihuana, yerba que consume la protagonista en el libro y que forma parte de todo aquello que se eliminó del personaje, por la moral de la época, como el hecho de que ella, en la obra, cuenta con 19 años y se insinúe su inclinación bisexual.

Y la pincelada española no se ciñe sólo a José Luis de Vilallonga, la otra, y siguiendo en la línea aristocrática, es la aparición de Carlos III rey de España, en la misma casa de Paul, eso si en forma de cuadro.

Pero antes de marcharnos no olvidemos al controvertido personaje que también vive en el edificio, el señor Yunioshi. El papel fue interpretado por un casi irreconocible Mickey Rooney como resultado de una anécdota que le ocurrió al director con el actor en un restaurante. Lo controvertido del señor Yunioshi es que no aparece en la novela y además llegó a generar la antipatía de la comunidad asiática que la tachó de racista.  Blake Edwards se llegó a arrepentir de la inclusión de este personaje.

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Moon River

Audrey frente a Tiffany es el icono de la película, pero no sería lo mismo si no fuera acompañada de su eterna banda sonora.

Henri Mancini compuso “Moon River” en exclusiva para la película y en especial para la propia actriz, por quien sentía una gran simpatía. Sin embargo, a un ejecutivo de la producción la canción le pareció ridícula y la quiso eliminar del metraje. Pero la obstinación de Hepburn fue tal y con tanto ahínco que finalmente se mantuvo. ¡Cuánto no tuvo que agradecérselo dicho ejecutivo cuando vio los resultados! Y es que “Moon River” llegó a alcanzar el número uno en las listas de ventas y se mantuvo en ellas durante dos años;  además de otorgarle los dos primeros Oscars a la carrera de Mancini como compositor.

La escena en la que Holly canta el tema en cuestión fue producto de un ensaño ya que podemos ver a la actriz vestida con la ropa que utilizaba en los descansos del rodaje, sin embargo al director le gustó tanto esta informalidad que la incluyó en el montaje final.

BREAKFAST TIFFANY MOON RIVER


La biblioteca (ver en mapa Punto 4)

Si Tiffany’s es el lugar preferido de Holly, la biblioteca lo es para Paul. Hablamos concretamente de la Biblioteca Pública de Nueva York. Aparece en dos ocasiones, la primera y aquí hacemos un inciso para señalar como un color que representa algo tan malo es el protagonista del mejor día de Holly durante la historia, hablamos del rojo y ella misma decía así:

“Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué”

Esta primera aparición en la biblioteca forma parte de este gran día para los protagonistas, que acuden además para buscar el único libro que ha escrito Paul.

La segunda aparición es cuando Paul busca a Holly desesperadamente e incluso la confunde con otra frente a la escalinata de la biblioteca. Finalmente la encuentra dentro leyendo con gafas de sol.

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Otros lugares

La cárcel. (ver en mapa Punto 5) No es el mejor lugar para ir a visitar, si quisiéramos recorrer las localizaciones de la película, pero como sabemos, era el lugar al que iba Holly a visitar a su “amigo” Sally Tomato. El actor que lo interpretaba, Alan Reed, sería luego más conocido por ser el actor que doblaba a Pedro Picapiedra en la versión estadounidense.

Central Park. (ver en mapa Punto 6 y Punto 7) Es aquí donde acaba la “persecución” del misterioso personaje que preocupa a Patricia. Él es Doc Golightly, ex esposo de Holly y quien le cuenta a Paul sobre el pasado de ella. Así se descubre, que además de haber estado casada, de provenir de un pueblo de Texas, que su verdadero nombre es Lula Mae Barnes.

No podemos pasar por alto lo simbólico del anillo que encuentra Doc en su paquete de golosinas y que regala a Paul. De alguna manera pasa el testigo de lo que fue y nunca más volverá a ser, y como la misma Holly, es algo fortuito que aparece y puede desaparecer.

La comisaría (ver en mapa Punto 8) Después de un soplo y que el señor Yunioshi los guiara hasta su apartamento, la policía detiene a Holly, junto a Paul, por su posible implicación con Sally Tomato, a quien visitaba en la cárcel. Es en esta comisaría donde ella se toma a broma toda la expectación que genera la prensa.

Manhattan (ver en mapa Punto 9) La Quinta Avenida ya nos anunciaba claramente que estábamos en Nueva York, pero esta secuencia rodeada de rascacielos, nos recuerda que la “Gran Manzana” sigue muy de cerca a nuestros protagonistas. El entorno es la plaza que hay justo enfrente del Seagram Building y el restaurante hacia el que caminan al final de la escena ya no existe, en su lugar hay un edificio nuevo y su lugar lo ocupa un banco.

Interiores: Aquellas situaciones que se rodaron en decorados, concretamente en los platós de Paramount. En estos vimos:

  • El bar de striptease en el que se refugia Holly, en el que la actriz que encarna a la corista de la escena es Beverly Jean Powers, todo un personaje de la época y corista en realidad.
  • El bar desde que Paul llama al abogado de Holly para que la ayude en el caso Tomato.
  • La tienda de máscaras. Donde los protagonistas vuelven a comportarse como niños y deciden robar un par de caretas, para comprobar la emoción y la adrenalina de hacer algo prohibido.
  • La estación de autobuses. Doc, inocentemente cree que ha recuperado a Lula Mae, pero justo en el último momento, ella le hace entrar en razón y le pide que la deje ser libre.

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  • La escena final. Cualquiera diría que esta secuencia final se grabó en interiores, y es que el resultado fue fantástico. Es justo aquí donde Holly, en busca de Gato, al que había abandonado a su suerte y luego se arrepiente, y bajo la lluvia, cuando descubre que no le importa vivir en una jaula, si es con Paul. En la estampa podemos ver de fondo una casa de empeño, así, como el anillo que Doc le entrega a Paul, la historia, se inicia y se cierra, en un círculo, en ambos momentos en negocios, como habían sido al fin y al cabo la vida de los protagonistas. Tiffany como la gran aspiración de lujo y ostentación de Holly y “Pawn Brokers” como la cruda realidad de sus vidas.

Tras la escena final y después de cuatro días de rodaje simulando bajo la lluvia, Audrey Hepburn tuvo que recuperarse de un resfriado.

BREAFKAST FINAL SCENE


Audrey, el mito

Si no hubiera sido por aquella profesora de danza que le desaconsejó dedicarse al baile, probablemente el cine hubiera perdido a uno de sus grandes iconos. Después de aquello, decidió dedicarse de lleno a la interpretación.

Antes mencionamos el papel del merchandising en su imagen, repasémosla brevemente. ¿Quién no conoce aquella foto de ella con aquel largo cigarrillo? Pues bien, explotada hasta la saciedad, esta imagen sale precisamente de Desayuno con Diamantes, podemos verla con este cigarrillo en la fiesta que celebra en su apartamento. La bollería fue un mal trago para la actriz, no así el tabaco, ya que era una auténtica adicta, llegando a consumir hasta tres cajetillas al día.

La gafas de sol que le servían a Holly para ocultarse del mundo en sus días rojos, fueron copiadas inmediatamente por muchas, así como el resto de su estilismo. En 2011 con motivo del cincuenta aniversario de la película, Oliver Goldsmith, las volvió a sacar al mercado al precio de 440 dólares.

Al parecer, el esposo de la actriz, el también actor Mel Ferrer, ejercía mucha presión al director por la actuación de su esposa. Blake Edwards reprimió y cortó de raíz estas interrupciones, lo que provocó el enfado del marido, y según se dice, cuando Audrey acabó de rodar la película, el único elogio que recibió por parte de él fue “me gustó el sombrero”.

Y el famoso vestido que lleva la actriz al principio de la película, el que luce frente a Tiffany’s, es diseño de Givenchy, y fue subastado, llegando a tal cifra que es hasta hoy el segundo objeto subastado más caro de la historia del cine, después del Oscar a mejor película de Lo que el viento se llevó. Las ganancias obtenidas sirvieron para la construcción de dos escuelas en Bengala.

Y si los diamantes pueden ser los mejores amigos, no olvidemos que una película también puede llegar a serlo. Desayuno con diamantes tuvo un presupuesto de alrededor 2’5 millones de dólares, de los cuales 750.000 dólares fueron para la actriz, convirtiendo así a Audrey Hepburn en una de las estrellas de Hollywood mejores pagadas de su época.

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