Posteado el 17 Julio, 2017 Por en Estrenos con 53 Visitas

Crítica de “Un don excepcional”

UN DON EXCEPCIONAL (“Gifted”), de Marc Webb. 2017.

Enésimo drama convencional que confunde diseño de producción modesto con puesta en escena paupérrima

Marc Webb, responsable de blockbusters como las flojitas dos entregas de The amazing Spiderman, se pone al frente de este drama convencional que no consigue ir más allá de lo que ofrecen la sencillez de su planteamiento y su modesto diseño de producción.

Frank (Chris Evans) vive en Florida reparando barcos en un muelle. Tras el trágico suicidio de su hermana, se hace cargo de la educación de su sobrina Mary (McKenna Grace), la cual comparte con su madre un talento excepcional para las matemáticas que Frank trata de mantener inactivo para que Mary pueda disfrutar de la vida propia de una niña de su edad. Sin embargo, pronto las cosas se complican cuando tiene que luchar por su custodia con su despótica madre Evelyn (Lindsay Duncan), obsesionada con resolver la fórmula matemática que su hija dejó inacabada después de años y años de estudio.

La película es eminentemente una historia de personajes, pero la ineficacia de Webb al tratar de retratar una familia desestructurada hace que pase de puntillas por ellos, sin ofrecer nada que consiga despertar nuestra empatía. Si bien Chris Evans está muy correcto, y la pequeña, teniendo en cuenta que se trata de una niña prodigio, no es excesivamente cargante, el resto de los personajes femeninos deja bastante que desear. Especialmente lamentable es la aportación de Octavia Spencer en el papel de Roberta, una vecina que  trata de ayudar a Frank con el cuidado de su sobrina. Y es que parece que Spencer interpreta el mismo papel una y otra vez, y lo hace de forma tan impostada que resulta totalmente prescindible. El dibujo del personaje ausente (la hermana fallecida) es paradójicamente el elemento más interesante del film, pero se queda en un simple aprobado porque Marc Webb no es Hitchcock, evidentemente.

El resultado es una descafeinada mezcla entre El pequeño Tate (Jodie Foster, 1991) y El indomable Will Hunting (Gus Van Sant, 1997), en la que el potencial de unos personajes femeninos especialmente fuertes se diluye apenas aparecen en pantalla. Un don excepcional tira de una pobre puesta en escena con innumerables clichés para ofrecernos una historia que encajaría mejor en un telefilm, pues Webb no es capaz de mostrar ningún elemento formal que llame la atención entre la monotonía imperante de todo el metraje.

En definitiva, el film resulta poco conmovedor, puesto que escenas como la que tiene lugar en el hospital cuando Frank y Mary presencian la bienvenida de una familia a un bebé recién nacido resultan tremendamente artificiales. La precipitación con la que se desencadenan algunos hechos y el intento de cierto suspense en los últimos acontecimientos confirman la pérdida de rumbo que caracteriza el trabajo de dirección de Webb, y es que no es suficiente tratar de edulcorar las escenas con una canción más o menos bonita. Pereza.

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