Posteado el 28 Julio, 2017 Por en Estrenos con 59 Visitas

Crítica de “Cars 3”

CARS 3, de Brian Fee. 2017.

¿Larga vida a Rayo McQueen?

Adoro a Rayo McQueen, pero quizá esta nueva vuelta de tuerca de la tercera parte debería cerrar el círculo de las andanzas del coche de carreras más famoso del mundo de la animación.

Yo, que hasta hace poco no había visto ni una película de dibujos animados, que he pasado de desconocer que existía un canal llamado Clan y no ver el Club Súper 3 desde mi infancia dragonballiana (me pregunto cómo ha seguido en antena todos estos años) a hacer de este mundillo prácticamente mi modus vivendi, me atrevo a decir que Cars, la franquicia de Disney-Pixar, debería morir con esta última entrega…

Vayamos por partes; Cars (2006) narra la historia de Rayo McQueen, un piloto novato que acaba por casualidad en Radiador Springs, un pueblo perdido de la ruta 66. Su visión del mundo y el enfoque de sus valores cambiará drásticamente tras una serie de peripecias vividas, hasta el punto de anteponer el bienestar ajeno a la victoria final en la Copa Pistón (su más anhelado sueño), la competición por antonomasia.

La historia del joven irreverente y altanero que acaba con los pies -o las ruedas- en el suelo, humanizado, funciona muy bien, cosa que en Cars 2 (2011) se diluía con una historia paralela que, si bien obstruía el carisma de Rayo, expandía el universo del film dotándolo de múltiples posibilidades; la necesidad de resurgir aquí, en la senda del héroe -acercándolo al nivel de sus congéneres-, obliga al alboroto del compañero de fatigas, alguien que le enseñe -por ejemplo- el verdadero valor de la amistad. Y ahí entra Tow Mate, el ingenuo redneck que asumirá ese protagonismo. Quizá por eso en Cars 3 (2017), gran error, su rol se verá sensiblemente reducido casi a los niveles de Jar Jar Binks en el Episodio II, cuando conviene no olvidar a qué clase de público van destinadas cada una de las franquicias.

Me gustaba Francesco como rival en la segunda parte, pero en esta tercera ni lo nombran. En cambio, Doc Hudson, testimonial en la misma, vuelve a aparecer con fuerza en la tercera como mentor e inspiración para McQueen (con grabaciones recuperadas de Paul Newman en su doblaje original): he aquí el principal foco discordante respecto a la saga en sí. Por un lado, el origen, el fondo, la creación y el arraigo de la leyenda de Rayo McQueen, en la primera; por otro, su secuela, una amena aventura de espías sin relación con el mito del corredor, ya que las verdaderas intenciones de John Lasseter (productor, director) y Disney-Pixar, como vemos en esta tercera parte, son otras. ¿Acaso no le gustó a nadie la segunda? ¿Por qué niegan la posibilidad de seguir expandiendo el universo Cars, con todo lo que tiene que significar a nivel de merchandising también?

En plena fiebre Francesco Bernoulli en mi casa, llegó el anuncio de Cars 3 con un tráiler a lo Christopoher Nolan que nos dejó boquiabiertos (“ya nada volverá a ser igual”). Incluso llegué a pensar que sería más una peli para los padres que para los niños; sin embargo, hoy puedo decir que casi es lo mejor del film, su oscuro tráiler, y que, por fortuna, sigue siendo 100% para los peques.

Sigamos; Rayo está viejo, hay nuevos coches más jóvenes y más veloces que además se burlan de él, y siente que ha perdido el rumbo. La confusión que genera el tratar de aceptar una ley de vida tan dura como es el envejecer con dignidad, para nuestra visión adulta, es lo mejor de la película, ya que durante gran parte del metraje desconocemos qué camino seguirá nuestro héroe.

Entre tumbos que harán las delicias de los niños, McQueen tratará de volver a sus raíces, recuperando el espíritu de la película original -en escenas tan divertidas como la caótica carrera en el circuito enfangado y sureño-, con su particular descenso a los infiernos que le permita renacer de nuevo como indiscutible rey. Cediendo el testigo, llegados a ese punto, vemos que Disney-Pixar podría recuperar la vía de las historias paralelas e inconexas de una segunda parte, pues, quizás no tan denostada, pero todo apunta a que se han disparado un tiro en el pie. El personaje de Cruz Ramirez y su pasado, con un carisma por afianzar, cogerían el testigo de una hipotética continuación, con Rayo convertido en un nuevo Doc Hudson, limitando su rango de actuación y su atractivo a las cotas más bajas de un reinado que no parece sino palidecer. ¿Y por qué no?

En resumen, Cars 3 flojea en su conjunto y es sin duda la peor de una saga que ha ido a menos y muestra signos evidentes de agotamiento. Pese a la increíble calidad visual, la sensación de no arriesgar, casi como mantra a seguir, es hasta molesta. Haceros esta pregunta: ¿qué personajes o escenas de la trilogía han marcado más a vuestros niños? Porque en mi casa ya no se acuerdan de Jackson Storm y el zoquete de Mate sigue viviendo en un altar…

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