Posteado el 10 Noviembre, 2016 Por en Cine Independiente con 621 Visitas

“Cosas de hembras” (1974)

FEMALE TROUBLE DESTACADO

Las buenas chicas no llevan tacones

“Female trouble” es una comedia negra escrita y dirigida en 1974 por John Waters, bautizado por William S. Burroughs como “el pontífice del trash“. La película está dedicada a un miembro de la familia Manson, Charles “Tex” Watson, al que Waters visitó en prisión y que sirvió de inspiración de la idea de que “el crimen es bello”, el leitmotiv que vertebra toda la historia.

FEMALE TROUBLE CARÁTULADawn Davenport es una joven rebelde interpretada por Divine, la musa de Waters, que se escapa de casa dispuesta a convertirse en una asesina de masas, después de comprobar que sus padres no le han comprado los zapatos de tacón que quería para Navidad. Su padre le dice que “las chicas buenas no llevan tacones” y ella reacciona destrozando el árbol navideño y abandonando el hogar. En la huída Dawn es violada por Earl (un repulsivo motorista anónimo, interpretado por la misma Divine), y de esa relación forzada nacerá su hija Taffy (Mink Stole), a la que da luz a solas en el sofá, cortando el cordón umbilical con sus propios dientes (una de las escenas memorables del film) y a la que deberá mantener a pesar del odio y el rencor que sienten la una por la otra. Una de las grandes aficiones de la desaliñada Taffy es jugar sola en casa a simular terribles accidentes de tráfico, una afición que compartía el mismo Waters en su infancia.

Dawn sigue cometiendo hurtos junto a sus amigas del instituto Chicklette (Susan Walsh) y Concetta (Cookie Mueller), a la vez que maltrata a su hija, azotándola incluso con una antena de televisión. Poco a poco comienza a frecuentar el salón de belleza “Lipstick”, propiedad del matrimonio fetichista formado por Donna (Mary Vivian Pierce) y Donald Dasher (David Lochary), exponentes de la teoría de que “el crimen y la belleza son la misma cosa”. Finalmente, Dawn se casa con uno de los empleados del salón, Gater, cuya tía Ida (una desagradable Edith Massey) desea fervientemente que su sobrino sea gay y se case con un esteticista. Después de un intento de venganza de Ida, que le desfigura el rostro con ácido, Dawn se convierte en la nueva musa de los Dasher, con los que realizará sesiones fotografícas exaltando el crimen y la violencia. Dawn es atrapada finalmente por las autoridades y sentenciada a ser ejecutada en la silla eléctrica, por lo que confiesa que “esto significa que he realizado bien mi trabajo“.

FEMALE TROUBLE INSTITUTO

El personaje de Dawn Davenport se basa en una fotografía de una familia de Brooklyn, realizada en 1966 por Diane Arbus. Divine, en su interpretación, exagera los aires de actrices como Joan Crawford y su vestuario y maquillaje corren a cargo una vez más de Van Smith. Divine se permite incluso cantar el tema “Female trouble”, aunque nunca llegó a ser un single. La apariencia de Dawn, después del incidente con la vengativa tía Ida, es irresistible para los FEMALE TROUBLE ROSTRO DESFIGURADODashner, unos depravados que encuentran el sexo como algo sucio, y que por otro lado, veneran el crimen como la mayor expresión de belleza posible.

La película está protagonizada por el habitual elenco de actores y colaboradores del genio de Baltimore, conocidos como “dreamlanders”, denominación que proviene de la productora de Waters, Dreamland Productions. La mayoría eran también naturales de Baltimore (Maryland), donde se ambientan la mayoría de las películas del director. Entre ellos, destacan, Divine, David Lochary, Susan Lowe, Edith Massey, Mary Vivian Pearce y Mink Stole.

FEMALE TROUBLE MATRIMONIO DASHNEREse genio llamado Divine

Capítulo aparte merece la participación de Divine en el film, alma mater del mismo. Harris Glenn Milstead conoció a John Waters a través de una amiga en común. Tenían la misma edad, eran del mismo vecindario y los dos abrazaban los mismos referentes underground de Baltimore. Waters, aficionado a poner apodos a sus amigos, lo bautizó como “Divine”, nombre con el que además de en el cine, llevó a cabo su vida artística tanto en el teatro como en el campo de la música, donde consiguió diversos hits, como este estupendo “Shake it up“. Waters le puso el nombre de “Divine” por un personaje de la novela de Jean Genet “Nuestra señora de las flores” (1943), un libro controvertido sobre homosexuales viviendo en los márgenes de la sociedad en París. Siempre introdujo en todos los círculos a Divine como “the most beatiful woman in the world, almost“.

Además de su carrera musical y de participar en las películas de Waters, Divine trabajó mucho con la drag troupe The Cockettes en la ciudad de San Francisco. Lamentablemente, murió demasiado joven y como indicó el Reverendo Leland  Higginbotham en su funeral, en marzo de 1988 en Baltimore: “Glenn nació antes que los derechos civiles, antes que los derechos de los homosexuales y los derechos de la mujer. Dios no quiere a personas fotocopiadas por una máquina Xerox. La tragedia consiste en que Glenn fue directamente arrancado justo cuando se estaba convirtiendo en quien realmente era y el mundo nunca verá cómo aquella flor podría haberse revelado“. Está claro que si no hubiera existido la figura de Divine, se tendría que haber inventado.

Cuando el bad taste es necesario

FEMALE TROUBLE FAMILIA“Female trouble” es una de las películas más paradigmáticas de la filosofía de John Waters, totalmente anárquica, que transita cercana a los bordes del mal gusto, lo que ya ocurre en otras películas del director, como “Pink Flamingos” (recordemos la famosa escena de Divine y los excrementos de perro). John Waters, en su libro “Shock value”, asegura que todo el entretenimiento tiene grandes dosis de mal gusto. Es importante distinguir, de todas formas, entre el “buen” mal gusto y el “buen” buen gusto, que no son evidentemente la misma cosa. El “buen” mal gusto apela directamente a un necesario y refinado sentido del humor, imprescindible para el director. El objetivo de todo ello es remover conciencias sobre la estética y la moral, y en “Female trouble” lo hace a través de temas afines a toda su obra como el mito de la belleza, el papel de la familia tradicional y el culto por las “celebrities”.

FEMALE TROUBLE SESIÓN DE FOTOSWaters se mueve por estas aguas con maestría, toda la vulgaridad tiene un sentido y un mensaje: el momento de libertad absoluta de cada joven por decidir qué quiere hacer con su vida, escapando de los clichés encorsetados de comportamiento inculcados por sus padres. Lo que le interesa a Waters es reflejar ese momento en el que estás dispuesto a romper con todas las normas impuestas. Sus personajes siempre anhelan una vida de notoriedad.

El genio de Baltimore quiere también romper con la idea de sexualidad normativa (uno de los pasajes más subversivos se produce cuando la tía Ida expresa su deseo de que su sobrino sea homosexual, un pensamiento totalmente a contracorriente). La película es, en cierto modo, un homenaje a las obras de Jean Genet, en cuyas novelas los valores morales tradicionales se subvierten y en las que se da luz a la belleza en el mal.

“Female trouble”, como el resto de la obra del autor, ha generado del mismo modo admiradores y detractores; pero es innegable que en ella reconocemos el particular universo creado por Waters, absolutamente original, y con un sentido del humor tan negro, tan sucio y tan incorrecto, que se ha convertido en una marca de la casa durante una filmografía tan controvertida como necesaria.

FEMALE TROUBLE DELINCUENCIA

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